LOUTA: Evangelio según Louta.

Los shows de LOUTA son espectáculos de naturaleza impredecible. Con ruido visual y sonoro, y un juego entre guitarra y batería, Jaime James, LOUTA, loutita subió al escenario sur, en completo silencio. Mucho pero mucho caramelo y tututu para dar inicio al setlist con Todos con el celu. Con coreografía incluida y bailarines, toda la gente corea y salta una canción muy rítmica, casi tribal. Siguió en la lista Félix LOUTA baila con todos arriba del escenario, mientras la formación musical de batería guitarra aporta muchísima energía y fuerza. La canción termina con Jaime y los bailarines en el piso, como muertos. La performance actoral de los bailarines acentúa la incertidumbre, el qué pasará después. Somos tan intensos sonó fuerte, con muchísimos aplausos. El show de LOUTA marcó el primer bajón sensible de cubertura celular, porque el output visual que Jaime  y compañía ofrecen es una oportunidad que ningún historiador de Instagram quiere perderse. La escenografía está llena de cámaras de seguridad, postes de luz e instrumentos flotantes. Hay un banco blanco, girasoles. Todo aporta a la estética new age, un poco absurda y desordenada.
Mientras soñaba Pump the jam, aparecieron un par de personajes, cruza entre astronautas de peluche y bolas de espejo, que tan rápido como entraron, salieron.
Enchastre apareció en el set, con muchísimo aplausos y coros. Esta especie de rap, mezclado con un estilo de sermón religioso es una estampa de LOUTA, que despega una intensísima energía del público.

LOUTA es atractivo, es contagioso, adictivo, único. Su energía y entusiasmo son virales y el público, dócil, se deja llevar por su nuevo pastor. Abrir tu corazón genera un momento más calmo, que si no fuera por el calor reinante, todos los presentes se hubieran fundido en un abrazo, con algunas lágrimas de por medio. En contraste siguió Uacho, probablemente la canción más absurda del cantante que no deja nada librado al azar: cada cosa que vemos en el escenario esta ensayada al milímetro, con una perfecta coordinación entre músicos y bailarines. Ayer te vi empezó con LOUTA sentado en el banco, entre girasoles, con un acting permanente. Después de media hora de show, con canto, baile y acting, LOUTA sigue ahí, impoluto, con su chomba naranja y su raya al costado, perfectamente prolijo. En cada segundo de silencio entre canciones, el público grita LOUTA, LOUTA, pidiéndole al artista que exprima cada segundo arriba del escenario. Y el artista obedece. Después de una introducción en portugués(¿les advertí lo de impredecible?), Palmeras fue la segunda sección cuasi a capella, donde el público compitió con LOUTA para ver quien cantaba más fuerte. Que bien que estoy siguió con un “A VER CÓMO SALTAN” de Jaime que, como buen guía espiritual, puso a brincar a todos. Después de saltar todos menearon con un meneaito Made in LOUTA. El piso tembló cuando los saltos se repitieron, mientras LOUTA pateaba los girasoles y desencadenaba la fiesta, a la vez que cerraba un recital impredecible, pegajoso, muy ensayado y pulido hasta el último engranaje. Justo cuando el sol empieza a ser más compasivo, LOUTA nos aceleró el corazón y los pies, que nadie pudo controlar durante casi una hora de show. El escenario sur fue testigo de un recital muy profesional, muy audiovisual y con mucho, pero mucho caramelo.

Crónica realizada por Remigio Gonzalez, fotografía Martín Cornejo para www.delaviejaescuela.com

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